Sopa de pan coatepecana: Un piropo al paladar.
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Sopa de pan coatepecana: Un piropo al paladar.

¡Una vianda que más que alimento, ofrenda votiva para alabar!

   Coatepec es un paraíso terrenal que se pinta sólo para ser el escenario más privilegiado de los festejos de San Jerónimo, el orgulloso santo patrón de este pueblo mágico veracruzano. En medio de sus calles que exhalan el aroma del café, la algarabía y el fervor se entremezclan con el bullicio; Así, lo mismo lo divino y lo terrenal, se fusionan en una armoniosa atmósfera que en medio de un sendero multicolor de patrones florales donde el aserrín asemeja a un sendero celestial, el santo en procesión, poco podrá extrañar su altar, ante tan divino escenario. Pero las bendiciones en las fiestas del santo patrono en Coatepec, no se limitan al recinto sagrado, sino a cada mesa de los coatepecanos.

 

 

   Así, en el marco de esta celebración religiosa, pero de igual forma durante todo el año, Coatepec es el hogar de un célebre platillo, que le dará al visitante un motivo más para regresar a sus tierras: la célebre Sopa de Pan. Este préstamo del estado vecino de Chiapas que en manos veracruzanas, ha encontrado un nuevo brío y un nuevo sazón; que dicen los visitantes, es por mucho, al chiapaneco superior. Pero en este tópico en particular el lector habrá de juzgar con su paladar, el más acérrimo de los jueces, acerca de cuál de los dos sazones será el invicto vencedor.

   La Sopa de Pan es un guiso de múltiples voces de sabor, que juntos, lo mismo que un mosaico, embellecerán la mesa coatepecana, como si de un tapete floral se tratase, pero en esta ocasión, se extenderá en honor al comensal. Ahora bien, para la elaboración de esta vianda será preciso preparar un cuantioso consomé, utilizando una gallina entera y una vez que haya tomado sabor el caldo, al guiso se habrán de incorporar una serie de ingredientes que juntos provocarán un verdadero milagro en la boca, el paladar y en todo el cuerpo de quién sumergido en la melodía de este guiso se deje hipnotizar.

   Entre los protagonistas que se dan cita para enriquecer la Sopa de Pan, se cuenta más de una docena, entre los cuales se puede mencionar: la manteca de cerdo, la cebolla y el ajo para el sabor intensificar; los ejotes, la zanahoria, los chícharos y los jitomates como un surtido de verduras que a todo mundo habrá de encantar y finalmente una oleada de indescriptible sabor contenido en las notas del huevo cocido, la canela en rama, el tomillo, el orégano, el azafrán, la pimienta negra, pasas, ciruelas pasas, aceitunas verdes y plátano frito. Y si la pregunta es: ¿A qué sabrá todo eso junto? Para responderla no habrá mejor momento que extender una invitación a las tierras coatepecanas y su inigualable sabor.

   Pero si el cuestionamiento es el porqué del nombre de esta sopa; el ingrediente que dará la pauta es una suerte de telera, también conocido como ‘pan francés’, que por cierto en Coatepec, está siempre recién salido del horno y en su estado ideal para enriquecer este guiso de estampa tan particular. Este pan habrá de cortarse en rodajas que luego serán puestas a dorar en el comal hasta que adquieren una textura crocante y su color se pigmente de dorado, haciéndolo más atractivo para el antojo suscitar. Estas rodajas serán la base que habrán de tapizar este guiso y en donde reposarán el resto de los ingredientes, primero todas las verduras previamente hervidas, seguidas por el huevo cocido también en rodajas y el resto de los frutos secos y el plátano frito. Al final como distintivo se habrá de agregar la preparación del consomé, enriquecido con la manteca de cerdo, el tomate y las hierbas de olor y el resultado final, bueno... ¿Qué se puede decir? ¡Es digno de a un santo ofrendar!

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