Picadas veracruzanas: ¿Qué, hay algo mejor?
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Picadas veracruzanas: ¿Qué, hay algo mejor?

Conoce este exquisito aperitivo e infalible remedio para toda ocasión.

   ¡Ah que bello es festejar! Y como buenos mexicanos, nunca falta un momento, ocasión o pretexto para al cuerpo deleitar. Así con el festejo, la cachada exige un ambiente festivo y una oferta de viandas que guarden una proporción por igual: las mesas se visten de gala, ofreciendo su mejor selección de aromas, texturas y colores, en una galería de glotonería que más que invitación se nos ofrece como una tradición a preservar. Y entre entradas, platos fuertes y guisos en que las especies le dan al mexicano identidad, el vino también hace presencia y se pone con los comensales a canturrear. Hasta aquí todo es hermoso, parece un sueño hecho realidad, pero a la mañana siguiente, la fantasía recrudece y más de un disgusto nos puede hacer pasar.

  

 

   Y en esta época festiva, aún con el grito de independencia resonando en nuestro mexicano corazón, la cruda no respeta ningún festejo de índole personal o en este caso, el aniversario de una nación, por ello Veracruz, al igual que en la historia de México, llega al quite para ofrecernos una deliciosa solución: ¡Qué mejor forma de deshacernos de la temible resaca, que comiendo sustancialmente y sobretodo consintiendo al desgastado paladar, que en cada nuevo bocado experimentará una nueva vitalidad y una exquisita salvación!

   ¿Y cuál es ese maravilloso platillo que en esos momentos de pena nos habrá de alivianar? Me refiero por supuesto a las inigualables Picadas Veracruzanas, un platillo típico, lo mismo del puerto que del estado general y por supuesto del pueblo veracruzano, un representante digno y orgulloso de su vida diaria en comunidad. Las picadas con su nombre tan evocativo, pueden hacer referencia a la picardía veracruzana, de una manera tan representativa como singular y se tratan de una tortilla hecha de masa fresca de maíz, de mayor tamaño que un sope, las cuales albergan en su interior una gran variedad de salsas desde la típica roja o verde, hasta la ranchera o de chipotle y por supuesto, no se pueden dejarse a un lado, las típicas picadas de mole.

   Así, continuando el porqué del nombre, de este típico antojito veracruzano, se dice que al momento de su confección, el cocinero debe palmear una tortilla muy delgada, la cual, una vez que ha entrado en calor, se retira del fuego y procederá a ser pellizcada con las yemas de los dedos, a lo largo de toda su orilla, formando de esta manera, un rítmico patrón; luego, una vez lista, se le agrega en su base manteca de cerdo, la salsa que sea de la elección y finalmente una lluvia de queso fresco espolvoreado y de cebolla troceada coronando su colorida estampa e intensificando su sabor.

   Pero en otras regiones, las picadas son aún más sustanciosas y por ello se han hecho merecedoras del gusto popular y como platillo para curar la cruda se han vuelto la tendencia más socorrida y la opción favorita para la salud recuperar, tras de un jolgorio cargado de alegría, que deseáramos no hubiera tenido que terminar. Por ello en otras versiones, además de la salsa las picadas se suelen acompañar unas veces con pollo, otras con chorizo, o con carne de res o frijoles, o bien, en su versión más extensa con todos los ingredientes antes mencionados, que sin lugar a dudas, reanimarán hasta al más agotado y que con su sabor, lo mismo deleitarán, que sanarán y que en un día como hoy, tras los festejos patrios, resultarán sin lugar a dudas la opción ideal para al almuerzo sobrellevar.

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