Chiles en Nogada: La joya más preciada de la Patria.
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Chiles en Nogada: La joya más preciada de la Patria.

Conoce la historia de este muy patriota platillo de la gastronomía mexicana.

   Pocos platillos evocan en el comensal una fiesta de sentimientos y un apetito desbocado por igual, tal como sucede con la deliciosa estampa de los chiles en nogada. Esta maravillosa vianda, resulta un verdadero portento de confección culinaria, donde no sólo los sabores de sus ingredientes parecen armonizar en una eufónica melodía en el paladar, sino que en igual medida, la vista quedará rendida ante sus múltiples encantos visuales, pues el chile en nogada es un platillo que no sólo debe comerse, sino bien, antes se le debe contemplar y así, caer completamente enamorado, en su juego de seducción visual.

 

 

   La historia de esta vianda es tan mítica como el origen de tan privilegiado platillo, pues cuenta la orgullosa leyenda que fue el platillo con que se celebró no sólo el cumpleaños del primer emperador de México, sino del nacimiento de tan pródiga nación y que aunque muchos digan es poblano, lo cierto es que es de ascendencia veracruzana, pues fueron los tratados de Córdoba los que darían pie a esta mítico relato, donde el sabor rebosa en cada plato y donde queda patente un bello capítulo de nuestro pasado.

   Así pues, llego Iturbide a la ciudad de Puebla, dispuesto a festejar su santo y para no perder la costumbre, se hizo rodear de las delicias del convento de Santa Mónica, elaboradas alegóricamente por las Madres Contemplativas Agustinas, que dicen pusieron especial atención en elaborar un platillo que no sólo destacara por su sabor, sino que llevara en su estampa, la bandera de la emergente nación, para hacer alegórico el convivio y fascinar a los paladares no sólo con la lengua, sino, creando un ejemplar gastronómico que desde la misma vista, destacase con distinción.

   Este orgulloso representante de la gastronomía mexicana, tuvo su nacimiento en medio de la algarabía y así vestido de fiesta, en nuestra sociedad permaneció, lanzando vivas y vítores con la sola imagen de sus ingredientes en casi poética conjunción y vistiendo de gala los colores que lo mismo que en la bandera, simbolizaban el triunfo de la soberanía de la nación. Así, el color verde que entonaba la independencia quedaba representado en el chile poblano y el perejil; el blanco, que representaba la religión quedaba manifiesto en la sacrosanta crema de nuez de Castilla y la intensidad del rojo que simboliza la unión, en la majestuosidad de la granada se hace partícipe, completando con ello la tercia de colores que a nuestra bandera, de la manera más deliciosa, aún sigue haciendo honor. 

   Los chiles en nogada son el mejor ejemplo del mexicanismo, del mestizaje y la fusión, que por cierto, si hoy está de moda mezclar ingredientes de distintas cocinas como recurso para intensificar el sabor, lo cierto es que en México se hizo primero y también se hizo mejor, pues con la invención del chile en nogada, no sólo la expectativa quedo grande, sino que la historia cambió y en la redondela de su plato, ingredientes indígenas y españoles y una forma de preparación mestiza dio lugar no sólo a uno de los más deliciosos platillos, sino al que, cuando uno piensa en ‘México’ resulta mayormente representativo y siempre llamativo, en resumen, una exquisita conjunción.

 

 

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