Empapatadas: ¡La gula hecha tradición!
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Empapatadas: ¡La gula hecha tradición!

El platillo con más brillo de la ‘Joya de Veracruz.’

   Misantla es por donde quiera verse una joya. En sus calles se engarzan con gracia el misticismo de un pasado que se niega a dejar sus portales y jardines y en su estampa, el brillo iridiscente de las piedras preciosas se hace partícipe en el colorido de su rica e inagotable historia. Como cuentas de un exquisito collar, las narraciones y las historias en torno a esta hermosa región veracruzana van hilándose una a una, en una hermosa pieza de joyería, donde su exquisito sazón no podría ser menos que el metal precioso con que el pasado y el presente se amalgaman en una exquisita pieza de belleza sin igual, que propios y connacionales con orgullo debemos degustar, dando a cada bocado un agradecimiento al padre eterno, por permitir en nuestro paladar, la fiesta del sabor de Misantla.

 

 

   Y no podría haber mejor representante de esta atemporal región, que el platillo que en dos veces consecutivas, en el marco de las fiestas de su fundación, ha logrado no sólo deleitar miles de paladares sino dejar en alto el nombre de Misantla a nivel mundial, me refiero por supuesto a su típico manjar local: Las Empapatadas, una delicia que lo mismo es sinónimo de conjunción y deleite y que se ha ganado un lugar especial no sólo en la mesa misanteca, sino en el gusto particular de quién, hipntotizado por los sabores que de su preparación exhalan no puede evitar pedir una ración más, después de todo, qué tanto es una pizca de cielo, cuando se tiene por delante la eternidad.

   Las Empapatadas, como todo platillo con historia y tradición, tiene muchas versiones que le enriquecen, pero hay una de ellas que el consenso popular marca como la original y que se dice en tiempos antiguos eran un entretiempo de mediodía que lograba aminorar la muy pesada carga del trabajo de los jornaleros, que a manera de almuerzo, consumían para el cansancio mitigar y así con nuevas ganas el trabajo continuar. Pero sin lugar a dudas, bien se podría afirmar que si a todos nos esperará tan exquisita vianda tras la jornada laboral, mucho extrañaríamos la labor cuando el descanso estuviera pronto a llegar.

   El primer paso para preparar este delicioso platillo, requerirá de tortillas preparar, de preferencia con la cosecha del maíz local. Luego se tomarán las hojas de la papata, de ahí el nombre de tan célebre preparación y se soasaran a la lumbre unos cuantos segundos, lo suficiente para su textura suavizar y predisponerlas a que una vez que comience la cocción, su esencia logren imprimir en su tan diverso como suculento relleno. Pero entonces aquí viene la bueno… ¿De qué se rellena una empapatada? Se podría preguntar. Algunos prefieren la versión sencilla que incluye seis enchiladas en salsa de chile huevillo verde y seis enfrijoladas, todas ellas gratinadas con queso. 

  Pero los más intrépidos prefieren la versión tradicional, aquella que además de las enchiladas y enfrijoladas, incorpora trozos de cecina y longaniza previamente ahumada y después frita y como colofón a tan completa comida, se ha de colocar como corona de tan sublime creación una tortilla de huevo que se prepara con chile verde y cebolla, la misma que habrá de recibir con su mejor cara al comensal. Una vez que todo los integrantes de su relleno están presentes, se cierran las hojas de la patata, para que con el calor y el vapor, éstas suelten su perfumado sabor y luego, sólo será cosa de magia, pues al remover las hojas que hacen las veces de envoltorio, el comensal encontrará una deliciosa fusión de sabores, que resulta insuficiente tratar de describir y que en su lugar, mejor, como un delicioso aliciente, invitan a Misantla visitar y en su sabor el paraíso paladear.

 

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