Enchiladas de Nata: ¿Platillo o Lujo?
  • facebook
  • twitter

Enchiladas de Nata: ¿Platillo o Lujo?

Aderezando ‘La Xiqueñada’ con lo mejor de la gastronomía de Xico.

   Xico es el hogar de la magia. En sus calles se extiende la tradición como uno más de los colores que engalanan sus construcciones de antaño o como parte de la pintoresca pasarela de aserrín de color que con cada año, despierta asombro y cautiva la mirada de todo aquél que se entregue al mágico entramado de las grecas y las flores en su diseño, como una impactante manera de comenzar las fiestas patronales, donde la calle principal se viste de recovecos florales y el aire se carga de esencias, ingredientes y guisos, no sólo a lo largo del kilómetro de por donde la procesión a Santa María Magdalena engalana los portales y comercios, sino en la atmósfera de este encantador ‘Pueblo Mágico’ que nos demuestra sin palabras, pero con mucho sazón lo que la magia significa.

 

   

   Y es que hablar de Xico es hablar de comida como un forzoso sinónimo. Entre las delicias que la región ofrece como carta culinaria de presentación, la espesura y el color del mole xiqueño resultan distintivos, la exótica fragancia de su especie predilecta: el xonequi, o el canto de los chiles jalapeños que en manos de los artesanos gastronómicos se vuelven verdaderos poemas, son tan sólo algunas de las expresiones que distinguen a la gastronomía de Xico, donde sin lugar a dudas no puede faltar uno de los protagonistas más emblemáticos de toda mesa xiqueña y que en las fiestas patronales, no me dejarán mentir los locales, tienen acto de presencia tomando parte de tan vivaces fiestas, me refiero por supuesto a las Enchiladas de Nata.

   Las Enchiladas de Nata, son una exótica fusión donde se combina con armonía sin igual el chile guajiro y la nata, dando lugar a una versión poco conocida de las muy mexicanas enchiladas, pero que después de probarlas, no sólo querremos repetir las notas de tan deliciosa vianda en el paladar, sino que poco se nos hará cualquier otra versión, una vez que probemos la sabrosa invención de las expertas manos xiqueñas. Para preparar este platillo pocos ingredientes harán falta pero no por ello el sabor se demeritará, así pues, chile guajillo, un diente de ajo, nata, leche y queso al gusto, harán de la despensa diaria un jolgorio que difícilmente se olvidará.

   El procedimiento es igual de sencillo, los chiles se habrán de poner a hervir, para luego desvenarlos y finalmente se habrán de licuar con tres cucharadas de nata fresca y una medida de leche o dos, según se desee espesar o no la preparación y finalmente se lleva la salsa a un nuevo hervor en espera de que se integren los ingredientes ya mencionados. ¿El resultado? Una fragante y colorida salsa de un vivaz color naranja que habrá de bañar las tortillas hasta impregnarlas con su característica estampa. Así sin mayor revuelto, aceites o frituras, las también sanas enchiladas de Xico habrán dado su proceso de preparación por finalizado. 

   Finalmente para servir no hay que olvidar bañar el plato con un espejo de salsa, en la parte superior se habrá de agregar más nata y como cereza al pastel, una lluvia de queso fresco que intensifique las notas de todos los ingredientes allí presentes, que en conjunción con la leche y la nata y el contraste del característico picor del guajiro, harán de este platillo la fascinación total y uno de los mejores recuerdos a preservar cuando a la mente del viajero el mosaico de imágenes de ‘La Xiqueñada’ se agrupe de golpe emocionando al corazón y… ¡Que remedio! Haciendo agua la boca y deseando revivir su sazón.

Arriba