Nautla: sazón costeño y acento europeo.
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Nautla: sazón costeño y acento europeo.

Un paradisiaco recorrido gastronómico por las aguas de la Costa Esmeralda.

   En Nautla, haciendo gala a su nombre prehispánico, se dan cita diversas culturas en un solo punto de convergencia y es que, en este bello rincón veracruzano, se entremezcla el folklore con la fusión y los ingredientes entonan con gracia una singular melodía de inédita creación. En las calles nautlecas, donde un bohemio acento recuerda con insistencia las raíces francesas de su población, se entremezclan los olores de los frutos de la tierra náhuatl y el murmullo del pasado, que permanece insistentemente encaramado en sus tejados.

 

 

   En esta región de la Costa Esmeralda, donde alguna vez los migrantes de Champittle, establecieron su nuevo hogar; se dejan adivinar los ecos del ayer; ya sea en el encanto de sus tejas de escamas decorando con encanto la fachada de sus casas o en su peculiar gastronomía que sorprenderá hasta al que se presuma de más conocedor con viandas tan exóticas como lo son el omelette de plátano, los vinos afrutados, las variedades de queso y sobretodo su arraigado gusto por el consumo del pan al estilo europeo.

   Y sobre este tópico sería impensable no dedicar al menos un espacio para celebrar las bondades de pan francés o pan de agua, como es llamado por los lugareños. Este pan de ascendencia gala en un principio se conseguía al hacer una preparación de harina, levadura natural, sal y una pizca de azúcar para lograr el efecto de su color; sin embargo el mestizaje se manifestaría en la propia dieta alimenticia y más tarde se prepararía el pan de maíz cocido al horno en cazuela de barro y sobre esta línea, una expresión local más, el pain de campagne, o pan redondo de campo, el cual al ser cocido en hornos de ladrillo, adquiere una textura firme y es capaz de preservarse por una mayor cantidad de días.

   Pero en Nautla, no todo es de herencia europea, existe también un amplia variedad de platillos donde los ingredientes del mar serán el protagonista, ya sea en el sabor familiar del pescado en escabeche, el fuerte carácter del sazón del pulpo en su tinta o el dulce y reconfortante aroma de las empanadas de camarón. Pero si en Nautla, existe un ingrediente que impregna el sabor de su gastronomía, ese sin lugar a dudas es la del filete de róbalo; el cual ya sea preparado en caldo de tomate, chalote, ajo, epazote y chile jalapeño; o bien, frito, acompañado de ensalada de pepino con especies, donde el juego de los ingredientes frescos, contrasta de maravilla con la del filete en cuestión.

   Nautla, es también un centro de expresión en cuanto a tamales se refiere, los hay de elote o los célebres tamales de cazón deshebrado, el cual no es otra cosa que carne tierna de una suerte de tiburón joven. Los hay también, tamales pintos, los cuales llevan frijoles en su masa y son rellenos de ejotes, chile verde y cilantro. En Nautla son también regulares los tamales de pipían con frijol gordo tierno y el llamado tamal pata de mula, el cual es pariente del afamado zacahuil, pero en este caso la masa se elabora a base de frijol negro y se procede a envolver con la hoja de plátano, el contenido a manera de rollo.

   Pero ya sea, que se coma a la francesa, a la mexicana, a la mestiza, con ingredientes indígenas o con platillos fusión, Nautla enamorará el paladar del comensal, que en uno de los paisajes más bellos de México sin lugar a dudas será el escenario ideal para entregarse al deleite de comer no sólo con el sentido del gusto, sino con todos los sentidos, tal y como debe hacerse, un tópico que en Nautla es cosa de todos los días.

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