Tantoyuca, un oasis huasteco de sabor
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Tantoyuca, un oasis huasteco de sabor

Una región culinaria huasteca perfumada con la esencia del azahar.

   En la lengua nativa, el tenek: tam túyik es ‘el lugar de la cera’ y forma parte de la vasta y fructífera región Huasteca veracruzana, pues no en balde su título aperlado hace referencia a un encantadora región de privilegiada estampa, donde lo mismo los ingredientes, el calor de su gente, el clima como aliciente y una marejada de encanto y tranquilidad, hacen de su gastronomía no sólo un platillo para el hambre calmar, sino un agasajo que tiene sabor a dicha y que invita a que el comensal se entregue a la fraternidad.

 

   El hijo pródigo de la cocina tantoyuquense, es sin duda el Paskal o Pascal, un controvertido platillo que si bien algunos no se ponen de acuerdo en la ortografía de su nombre, al menos todos lo que lo prueban coinciden unánimemente en las gracias de su sabor y las virtudes de su aroma y color. El Paskal es un guiso huasteco que asemeja en su elaboración mas no en consistencia al mole de pipián, sin embargo hay un pequeño detalle que hace de este platillo una expresión excepcional: A diferencia de su bien conocido referente nacional, el ingrediente principal de esta delicia culinaria son las semillas de ajonjolí.

  Este platillo de ancestral acento y marcado abolengo que yace descrito en las crónicas de Fray Bernardino de Sahagún, resulta natural que desde tiempos de la conquista, enamorará el paladar del comensal lo mismo del indígena que del neófito fuereño y es que en su preparación, lo mismo que en un concierto, se mezclan con gracia y talento las notas de distintas semillas, como el cacahuate, la pepitas de calabaza y el ajonjoli, que aunado a las voces cantantes del chile ancho y mirasol y con un coro de cilantro y yerbabuena, logrará hacer de este platillo el pretexto para una inolvidable verbena.

   Pero igual de abundante la vegetación en la Huasteca, es el sabor en el fogón tantoyuquense y son de afamada tradición las ya socorridas enchiladas con cecina, dando lugar a una comida completa de gran sabor y generosa ración, donde este típico platillo se reinventa de manera particular y dejando a un lado la manteca y el aceite, son meramente los sabores del chile serrano y el jitomate, los que se incorporan a la cebolla sofrita, para dar a estas enchiladas un sabroso particular, ideal para ser acompañado con una buena porción de cecina previamente marinada en el jugo de naranja agria, limón y sal y para cerrar con broche de oro, el platillo también se acompañará con una guarnición de frijoles refritos que a más de uno le fascinará, obligado es decir, que sin lugar a dudas pedirá más.

  Mas si de apetito se habla, en Tantoyuca siempre habrá variedad de elección y siendo la cuna de las enchiladas, el comensal podrá disfrutar de enchiladas de chile verde que dicen los oriundos son las más picantes, enchiladas de chile seco, de ajonjolí, de chiltepín o bien, las llamadas enchiladas campechanas que se elaboran con una salsa hecha a base de cebolla, aguacate, chile verde, jitomate y cilantro y que por sus ingredientes tiene reminiscencias al conocido guacamole, que hacen de estas enchiladas un clásico de gran predilección lo mismo entre visitantes que en la oriunda población.

   Y por supuesto, no se puede olvidar, que la gastronomía de Tantoyuca es singular de entre otras tantas cocinas veracruzanas, pues sus guisos generalmente se acompañan con la elaboración de un queso local, que más que queso es un fresco y delicioso requesón, que hace de cada platillo un deleite y una exquisita expresión de artesanal gastronomía y de inigualable tradición y que no puede dejar de probarse una vez que Tantoyuca extienda los platillos en sus mesas, lo mismo que en el cielo nocturno, relucientes y prístinas estrellas.

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