Mondongo Veracruzano
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Mondongo Veracruzano

 



   El Carnaval de Veracruz, es la mejor de las épocas para disfrutar la extensa gastronomía del Puerto y sobretodo para vivir la alegría en todas sus conjugaciones verbales y simplemente dejar que Veracruz, nos reciba con los brazos abiertos en uno de sus rincones más selectos y por tradición emblemáticos. A lo largo de esta decena de felicidad, por los paladares de propios y extraños por igual habrán de danzar un contingente de ingredientes, lo mismo de origen marino que terrestre, que habrán de imprimir al paladar, el ritmo que en los pies y en el resto del cuerpo los sones de la batucada, la bamba y la comparsa habrán de resonar por las calles y plazas de este epicentro de la ‘cachada.’

   Pero sin lugar al pudor ni al recato, el Carnaval habrá de ofrecer en igual medida, una serie de expresiones de típicas bebidas, que marinadas en la esencia del alcohol, habrán de invitar al comensal a sumergirse en la atmósfera juerguista del momento y en la rítmica cadencia de su son. Lo mismo si se trata de un habanero, donde el aguardiente de la uva se mezcla en perfecta amalgama con el aguardiente de la caña o degustando la rapsodia de un delicioso jobito, un fermentado de las ciruelas del jobo; o en el canto del licor de naranja en su popular mosco. El Carnaval se viste de sabor y tradición y la gastronomía jarocha se luce en su mejor expresión.

   Pero, tras de una repentina inmersión a un vorágine de sazón y diversión, el Mondongo Veracruzano resulta la mejor opción para rehabilitar el apetito y el espíritu del carnavalesco viajero. Esta deliciosa versión del célebre menudo, resulta una delicia por sí misma, pero al mismo tiempo una oportunidad de redención, pues los ingredientes contenidos en su sustancioso caldo, lo transforman en una irresistible medicina de infalible acción, que so pretexto de los excesos pasados se ofrece como un paliativo para los antojos presentes.

   Esta deliciosa receta cuyo nombre alude a sus ingredientes principales, resulta además un buen emisario pre-cuaresmeño que habrá de dejar saciado el antojo de carne en el comensal. En su plato reluce el sabor de la pancita de res (callos), pero también de libro y molcajete, aunado a la carne de patita, las cuales se habrán de marinar en jugo de limón. Luego, se hierve la preparación con las notas del ajo y la cebolla y por si no fuera poco para el apetito del comensal, jamón cocido y chorizo habrán de dar ese toque de variedad que al estómago habrán de sanar, coqueteando con la esencia del jitomate, el comino y el vinagre y con una generosa guarnición de garbanzo y chile ancho que habrán de formar un sustancioso y condimentado caldo.

   De esta manera, el Carnaval de Veracruz ofrece un remedio sin igual, lo mismo para el ánimo levantar, que para curarse en enfermedad, permitiendo que los días transcurran con el brío del jolgorio y la festividad; regalando al visitante todas las mañanas, un tónico excepcional que permita contemplar con satisfacción los bellos amaneceres del Puerto, con el aderezo de la remembranza de la fiesta nocturna y en espera de vivir un nuevo y mejor día en la fiesta ‘Más feliz del mundo.”

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