Boca del Río: cuna del sabor veracruzano
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Boca del Río: cuna del sabor veracruzano

504 años del sabor de la llamada tierra partida. 

   Uno de los pilares formativos que logran, nunca mejor dicho, salpimentar el renombre del estado de Veracruz, radica en la fama que su gastronomía rica en productos del mar y especias endémicas, que han aportado significativamente no sólo a la riqueza de la dieta mexicana, sino al aglomerado de sabores y enervantes expresiones de sazón que constituyen el patrimonio mundial en el campo de la Haute Cuisine.

 

   

   El epicentro de esta marejada de sabor, tiene su sede en el municipio costero de Boca del Río, un verdadero oasis que sustenta la imagen paradisiaca que Veracruz logra entretejer en la impronta sensorial de nacionales y visitantes extranjeros por igual. Con apenas un territorio de 42.8 km cuadrados y condecorado como municipio hermano de la localidad cubana, Regla en el año 2002, Boca del Río ha aportado al idiolecto gastronómico nacional una de sus más prestigiosas cartas de presentación: El pescado a la veracruzana, honor que comparte con la región vecina de Coatepec.

   Dicho platillo, en el que, queda patente el inicio de la fusión entre las culturas del viejo y el nuevo mundo parece quedar atestiguado e inmortalizado a la eternidad, mediante una armónica danza de frutos locales e ingredientes europeos en su predominancia. Se puede degustar no sólo un mestizaje de rancia cuna, sino un cocktail de interculturalidad en el que el mundo entero tiene cabida no sólo en su artesanal concepción, sino en la alegoría implícita en el mismo plato que le contiene, que nos habla de la redondez cíclica del mundo, contenido en un platillo de orgulloso origen veracruzano.

   Junto a tan celebérrima expresión de sabor, Boca del Río ha delegado un verdadero festín que deleita a neófitos y expertos culinarios por igual. En su mesa, departen por igual, sin una jerarquía establecida: las tortitas de hueva de lisa; rebosantes cazuelas de mariscos, iridiscentes en un remolino de cromatismo en el que la añoranza por la paella se deviene en una nueva concepción; el brío enervante del pulpo a la marinera y por supuesto el torito boqueño, la bebida por excelencia de la región del Sotavento y condecorada como soberana de Boca del Río.

   De esta y otras expresiones culinarias como los tamales de acelga o papazuelas, los tamales costeños o los inigualables tamales de anís, Boca del Río se complace en el deleite del paladar de su comensal como un estilo de vida que pone en evidencia el candor de sus tradiciones y la reconfortante contemplación de sus playas mediante comidas a base de frutos marinos que huelen a mestizaje y saben a concordia.

   Y si bien es cierta, la sabiduría popular que reza: “Barriga llena, corazón contento” La gastronomía de Boca del Río siempre habrá de mostrarnos la felicidad en su más pura concepción, siempre aunando a ello, la calidez de una gente que vive en comunión con el prístino cielo de la localidad, que de momentos parece fusionarse en uno sólo junto con la vastedad de su mar, lo mismo que los sabores en sus cazuelas y la fiesta de ingredientes en el alma.

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